La misión del cristianismo evangélico se centra fundamentalmente en lo que se conoce como la
Gran Comisión, tal como se describe en los evangelios, especialmente en Mateo 28:19-20.
10 Estad quietos y conoced que yo soy Dios; seré exaltados entre las naciones; enaltecido seré en la tierra.
Hay un Solo Dios Verdadero.
Iniciamos con el estudio de otra doctrina Bíblica: el Verdadero Dios. Creemos que hay un solo Dios viviente y verdadero, es un ser personal, inteligente y espiritual, el Creador, Redentor, conservador, y Gobernante del universo. Dios es infinito en santidad, Poder, Amor, Gracia y Misericordia.
A Él debemos el amor más elevado, reverencia y obediencia. Él es el Dios eterno que se revela a sí mismo, a nosotros, como Padre, Hijo y Espíritu Santo, quienes siendo iguales en toda perfección divina desempeñan oficios diferentes aunque unísonos en la obra de redención.
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra” es el cimiento de nuestra fe, estableciendo que un Dios eterno y soberano es el origen de todo lo que existe. Esté versículo elimina el azar, afirmando que el universo es una creación intencional, ordenada y majestuosa de Dios, no un mero accidente.
Establece también que Dios es eterno, antes de que existiera el tiempo, el espacio o la materia (“en el principio”), Dios ya era, Él no fue creado: Él es el Creador. Todo lo que vemos, lo que hay en los cielos y la tierra, proviene de su inmenso poder. Él es Dios, Él merece todos nuestra alabanza, adoración y obediencia. Yo me rindo a Él, Y ¿TÚ? Te lo dejo de tarea.
P.d. En los siguientes días estudiaremos sus atributos y su carácter.
21 Porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.
La Biblia es la Voz de Dios.
Hoy en día, muchos escritores se sientan frente a su computadora preguntándose qué pueden escribir, hasta que tienen una idea interesante o alguna situación de la vida real y toman la decisión de escribir sobre ello. Pero con la biblia no fue así el proceso, no fue producto de la imaginación o decisión del escritor.
Este versículo al igual que 2 Timoteo 3:16, nos dicen que las escrituras (La Biblia), no fueron escritas de una decisión personal, sino que Dios los inspiró, impulsados por el Espíritu Santo. En el griego, esta palabra representa a un barco que despliega sus velas y el viento los impulsa a su destino.
Por lo tanto, la Biblia no es invención humana, sino la Palabra de Dios inspirada. Los santos hombres (apartados por Dios a una tarea especial), escribieron y hablaron impulsados por el Espíritu Santo, garantizando que la Biblia es confiable, verdadera y una guía que Dios nos da para conocerlo y para vivir en comunión con Él.
Como hijos de Dios confiemos en la autoridad de la Biblia, recordemos que cuando la leemos y estudiamos estamos oyendo la voz de Dios, no tenemos que buscar en otro lado para conocer a Dios y Su voluntad. Dejemos que el Espíritu Santo nos guíe a entenderla y a aplicarla en nuestra vida. Yo lo haré, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.
4 Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios.
La Palabra de Dios Alimenta Todo Nuestro Ser.
Después de que Jesús fue bautizado, fue llevado al desierto donde estuvo 40 días sin comer por lo que tuvo hambre, fue tentado por Satanás que le dijo: si eres hijo de Dios, dí que estas piedras se conviertan en pan. Jesús le respondió citando Deuteronomio 8:3, afirmando que la Palabra era inspirada por Dios.
La vida no se trata solo de satisfacer nuestras necesidades físicas, necesitamos algo más que alimento para nuestro cuerpo, necesitamos alimento para nuestro espíritu. Por lo tanto, así como necesitamos alimentar nuestro cuerpo, cuidar de él y protegerlo, así también debemos hacer con nuestro espíritu.
El versículo no hace una comparación de igualdad entre la Palabra de Dios y el pan, sino que la Palabra de Dios es una necesidad superior y más esencial que el pan (lo material). Entonces, cuando nos alimentamos de las Escrituras estamos nutriendo, cuidando y protegiendo nuestro espíritu, para su crecimiento y madurez.
Como hijos de Dios recordemos que la Biblia es la palabra de Dios, que cuando la leemos, estudiamos y aplicamos a nuestra vida, nos abrimos a la sabiduría de Dios. Si todo nuestro ser necesita alimentarse de la Palabra de Dios, hagamos de la lectura, estudio, meditación, memorización y aplicación de ella una prioridad. Yo lo haré, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.