La misión del cristianismo evangélico se centra fundamentalmente en lo que se conoce como la
Gran Comisión, tal como se describe en los evangelios, especialmente en Mateo 28:19-20.
Señor, te doy gracias por este nuevo día que me regalas, por la oportunidad de vivir, de amar, de servir y de crecer.
Te pido que bendigas mi vida, mi familia, mi trabajo y todo lo que hago. Ayúdame a ser una persona positiva, alegre, generosa y fiel a ti. Que cada amanecer sea una ocasión para renovar mi fe, mi esperanza y mi compromiso contigo.
Que tu luz ilumine mi camino y tu amor llene mi corazón.
Proverbios 20:14 Nueva Biblia Viva 14 ¡Esto no sirve!, dice el comprador al regatear, pero después se jacta de su buena compra.
Dios no Puede ser Burlado.
Se cuenta que un día, una persona anunció en pleno teatro que en la siguiente función mostraría a cada persona presente lo que tenía en el corazón. Con el teatro lleno dijo: “todos desean comprar barato y vender caro”. Todos se fueron satisfechos con lo dicho.
No hay nada de malo querer comprar algo barato y venderlo más caro, de hecho esto es sabio y correcto. Un hijo de Dios debe estar influenciado por su fe y la Palabra de Dios en todo lo que hace, en cada momento, cada día de la semana y, al acercarse a Dios en oración y adoración.
Al hacerlo da testimonio de su fe, al cumplir con la voluntad de Dios para su vida, amando a su prójimo como a sí mismo, al no codiciar los bienes de otra persona, realizar negocios justos y honestos. Recordemos que los ojos de Dios están sobre nosotros y Él sabe todo lo que hacemos y con qué intención.
Recordemos que, no podemos engañar a Dios, si lo buscamos que sea con sinceridad, buscando dar honra y gloria a su nombre. Hay quienes creen que pueden engañar a Dios y acercarse a Él solo por un beneficio personal y después jactarse. Pero Dios no puede ser burlado y todo lo que sembramos, eso también cosecharemos. Acerquémonos a Dios con un corazón sincero para hacer su voluntad. Yo lo haré, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.
Amado Dios, en este nuevo amanecer, elevo mi voz hacia Ti con gratitud y esperanza. Gracias por permitirme abrir los ojos a un día lleno de promesas y oportunidades.
Bendice, oh Señor, este día que comienza. Que tu luz ilumine mi camino, disipando cualquier sombra de duda o temor. Infunde en mi corazón la motivación y la positividad necesarias para enfrentar cada desafío con confianza.
Encomiendo mis pasos a tu guía divina. Que tus bendiciones rodeen mi jornada, haciendo que cada encuentro y cada tarea estén impregnados de tu gracia. Fortalece mi voluntad para superar obstáculos y alimenta mi espíritu con la certeza de que contigo, todas las cosas son posibles.
Que este día sea un testimonio vivo de tu amor y misericordia. Capacítame para ser una fuente de alegría y compasión para aquellos que encuentre en mi camino. Que mi actitud refleje tu luz, inspirando a otros a ver la belleza de tu amor.
En el nombre de tu Hijo amado, Jesucristo, pido tu bendición sobre cada hora de este día. Que cada momento esté impregnado de tu presencia, y que mi jornada sea un testimonio vibrante de tu gracia abundante.