La misión del cristianismo evangélico se centra fundamentalmente en lo que se conoce como la
Gran Comisión, tal como se describe en los evangelios, especialmente en Mateo 28:19-20.
📖 “Someteos unos a otros en el temor de Cristo.” (Efesios 5:21)
Pablo nos invita a cultivar relaciones sanas 🌱 basadas en la humildad 🙏 y el respeto mutuo 🤝. Someterse no es debilidad, sino una disposición voluntaria a servir por amor a Cristo ❤️. La vida cristiana no se vive en aislamiento, sino en comunidad 🏘️, donde la gracia ✨ y el perdón 🕊️ sostienen la unidad. Este llamado es para todos: pastores, miembros y líderes. La sumisión “en el temor de Cristo” nace del amor y la reverencia hacia Él, impulsándonos a vivir con empatía 🤗, cooperación 🏗️ y humildad.
En una cultura egoísta 😒, reflejemos a Cristo al anteponer el bien común 🌟 sobre el orgullo personal 👑.
Proverbios 25:23 Reina-Valera 1960. 23 El viento del norte ahuyenta la lluvia, y el rostro airado la lengua detractora.
Hablemos la Verdad sin murmurar.
En otras versiones dice: “El viento del norte trae lluvia; así la lengua que murmura, el semblante airado”, da un sentido opuesto. En Arabia el viento del norte sopla sobre una extensión de tierra seca y, por lo tanto, solía traer tiempo seco; pero en Judea, el viento del norte venía del mar mediterráneo con lluvia.
Si tomamos las otras versiones, la idea es que el viento del norte trae lluvia y una lengua que murmura un semblante enojado. Pero la versión de 1960, da una idea importante, es que una expresión de enojo en el oyente silenciará la lengua del murmurador, es un enojo justo y útil.
Esté enojo es bueno, porque se dirige a “una lengua calumniosa” un murmurador daña con su discurso, la reputación de las personas, a veces lo hace diciendo tanto la verdad como la mentira, lo hace diciendo la verdad con hechos dañinos de la vida de una persona.
Pero lo hijos de Dios, no debemos ser murmuradores, hablando de las personas con la intención de dañarlas, si vamos a hablar de una persona, que sea de Jesucristo, hablemos la verdad, que vino a la tierra, nació y vivió entre los hombres sin pecado, que se entregó para morir en una cruz para pagar nuestra deuda con Dios, y que, resucitó al tercer día. Yo lo haré, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.
📖 Y no se embriaguen con vino, pues en esto hay desenfreno. Más bien, sean llenos del Espíritu, 19 hablando entre ustedes con salmos, himnos y canciones espirituales; cantando y alabando al Señor en su corazón; 20 dando gracias siempre por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. (Efesios 5:18-20).
El llamado a "ser imitadores de Dios" 🌟 y a "ser llenos del Espíritu" 🕊️ se manifiesta en cómo el creyente se relaciona con los demás. Una iglesia saludable es aquella que refleja esta transformación en sus vínculos.
La Palabra de Dios nos da cuatro principios para relaciones sanas:
Sujeción Mutua (Efesios 5:21): Es un acto de humildad y amor reciproco 🙏 en "el temor de Cristo." Marca la pauta para la unidad de toda la iglesia.
Roles Claros (Efesios 5:22-33): El matrimonio 💍 es un espejo de Cristo y la Iglesia. El esposo ama sacrificialmente ❤️; la esposa respeta y se sujeta.
Responsabilidad Compartida (Efesios 6:1-4): Los hijos deben obedecer y honrar a sus padres 👧🏽. Los padres deben criar sin provocar a ira, usando la disciplina y la instrucción del Señor 📚.
Motivación Correcta (Efesios 6:5-9): En el trabajo y otras esferas, debemos servir "como al Señor" 🙌, no buscando agradar a los hombres. La base es la justicia y el respeto mutuo.
En resumen: El Evangelio transforma toda nuestra vida. Cuando practicamos estos principios, el mundo ve una comunidad diferente, reconciliada y gloriosa ✨, y Dios es glorificado.