El día que el vecino cambió la contraseña, encontró un mensaje que lo dejó sin palabras.
Durante cinco años, Roberto se conectaba al Wi-Fi del vecino sin pagar un centavo.
—Soy vivo —presumía.
Un día, el Wi-Fi desapareció.
Nueva contraseña.
Frustrado, fue a tocar la puerta del vecino.
—Disculpe, ¿cambió su Wi-Fi? Es que yo necesito el código.
El vecino sonrió.
—Jajaja… sabía que vendrías. Ven, siéntate.
—Durante cinco años vi tu dispositivo conectado: iPhone de Roberto. Todo este tiempo supe que me robabas la señal.
Roberto palideció.
—¿Y por qué no me bloqueaste antes?
—Porque quería enseñarte algo. Verás… yo también vivo de algo que no me pertenece.
Todos los días respiro aire que no fabriqué, un sol que no creé, como comida que viene de una tierra que no planté.
Cada latido de mi corazón es prestado.
Cada segundo de vida es Wi-Fi gratis de Dios.
—La diferencia entre tú y yo es que yo lo reconozco. Tú crees que te lo mereces.
—Por cinco años usaste mi internet sin dar las gracias. Ni una sola vez tocaste mi puerta para decir: “Vecino, gracias”.
—Así hacemos con Dios: usamos oxígeno, salud, bendiciones… y nunca decimos gracias.
Creemos que tenemos derecho a todo, que es automático, que lo merecemos.
—Hoy desconecté el Wi-Fi para que entiendas algo:
todo es prestado, todo es regalo y todo se puede quitar.
—La contraseña nueva es GRACIAS, en mayúsculas. Úsala y reflexiona cada vez que te conectes.
Roberto salió callado.
Esa noche, por primera vez en años, oró.
La Biblia nos dice en 1 Tesalonicenses 5:18:
“Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.
Aquí va una verdad incómoda:
¿vives como un ladrón de Wi-Fi espiritual?
Usas todo lo que Dios te da y nunca agradeces.
Tu salud, tu familia, tu próximo respiro… son Wi-Fi prestado.
Y actúas con derecho, no con gratitud.
Solo cuando Dios cambia la contraseña y te quita algo, corres a buscarlo.
La ingratitud es un robo silencioso.
Deja de vivir como si te merecieras todo.
Pregúntate: ¿Cuándo fue la última vez que agradeciste por lo básico: aire, vida, hoy?
Todo es prestado.
¿Y tú, ya agradeciste hoy?
Di gracias antes de que cambien la contraseña.
Y deseo de todo corazón que hoy Dios te bendiga.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario