La misión del cristianismo evangélico se centra fundamentalmente en lo que se conoce como la
Gran Comisión, tal como se describe en los evangelios, especialmente en Mateo 28:19-20.
📖 “Porque en otro tiempo eran tinieblas, mas ahora son luz en el Señor; anden como hijos de luz.” (Efesios 5:8-10)
💡Cristo nos trasladó de las tinieblas a su luz admirable, dándonos una nueva identidad. Así como las plantas dependen de la luz para vivir y dar fruto, nosotros dependemos de Cristo para reflejar bondad, justicia y verdad. Ser hijos de luz implica dejar atrás la antigua manera de vivir, permitir que el Espíritu Santo controle nuestras decisiones y buscar agradar al Señor en todo. El mundo necesita ver una fe congruente, no solo religión vacía.
🔥 Nuestro llamado es vivir auténticamente en la luz para impactar con el testimonio de Cristo.
📖 “Que nadie los engañe con vanas palabras… no sean partícipes con ellos.” (Efesios 5:6-7)
⌚️ Vivimos en tiempos de engaño y filosofías vacías que seducen incluso a creyentes. Pablo nos exhorta a mantenernos firmes, escudriñando la Escritura diariamente, como los hermanos de Berea, para reconocer la verdad y no caer en la desobediencia, cuya consecuencia es la ira de Dios. Ser discípulo implica vivir diferente al mundo, reflejando a Cristo con nuestra conducta, influyendo positivamente a otros. No se trata solo de evitar errores, sino de ejercer un testimonio transformador.
📞 Nuestro llamado es vivir de manera coherente, siendo imitadores de Cristo y guía para nuestra generación.
Proverbios 25:17 Reina-Valera 1960 17 Detén tu pie de la casa de tu vecino, no sea que hastiado de ti te aborrezca.
El Muerto y el Arrimado…
Hay muchas cosas que son agradables y bienvenidas de vez en cuando, que no solo se vuelven indeseables, sino también molestas si son demasiadas. No deseamos escuchar la canción más dulce una u otra vez todo el día porque se volverá aburrida, es lo mismo con nosotros en la casa del vecino.
Si una persona entra en la casa y se lleva algo cada vez, no es un amigo sino un ladrón; pero el que viene a la casa de su amigo y le roba hora tras hora, roba un bien muy preciado, tiempo e indirectamente su salud y fuerzas para el trabajo, a tal persona, no se debe llamar amigo.
La persona sabia es sensible a la reacciones de su vecino, a su cansancio y fastidio de su presencia. La amistad madura no se inmiscuye en la privacidad de los demás. Quien es así, al principio será bienvenido, después una carga y por último un apestado e indeseado en la casa.
Se espera que los amigos visiten a los amigos, pero no se debe abusar de la hospitalidad. Gracias a Dios que con Él no hay esta situación, si conocemos el camino nada nos impide acercarnos a Él. Los amigos se pueden fastidiar de nosotros si estamos con frecuencia en su casa. Pero nunca serán demasiadas veces ni tanto tiempo, al acercarnos a Dios. Yo quiero estar en la regencia de Dios tanto como me sea posible, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.