La misión del cristianismo evangélico se centra fundamentalmente en lo que se conoce como la
Gran Comisión, tal como se describe en los evangelios, especialmente en Mateo 28:19-20.
Proverbios 27:1 Reina-Valera 1960 1 No te jactes del día de mañana; porque no sabes qué dará de sí el día.
El Mañana le Pertenece a Dios.
Es parte de la naturaleza humana creer estar seguros de lo que nos depara el futuro, es fácil jactarse del mañana sin saber lo que puede pasar mañana. Este versículo no descarta la planificación sensata del futuro, sino la excesiva confianza de que tendremos un mañana para hacer lo que deseamos, sin tomar en cuenta a Dios.
Debemos reconocer que, tanto el futuro lejano como el inmediato, le pertenece a Dios, no solo los próximos mil años, sino que el mañana, e incluso la hora y el minuto siguiente, son exclusivos de Él, por lo que debemos decir: “si él Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” Santiago 4:15.
Ninguna verdad es más obvia que la inestabilidad de la vida humana y la incertidumbre de todas las cosas terrenales, aún así, nos jactamos del día de mañana, los jóvenes esperan vivir hasta la vejez, los adultos miran con seguridad las canas y los ancianos buscan ejemplo y esperanza de larga vida.
Vivimos en un mundo lleno de incertidumbre, no sabemos lo que nos espera en el futuro, en el que los planes bien elaborados son alterados por cambios inesperados. Como hijos de Dios, no nos olvidemos que, al hacer planes, incluyamos a Dios, busquemos hacer su voluntad y confiemos en que Él los prosperará. Yo lo haré, Y ¿TÚ? Te lo dejo de tarea.
El Efod, la vestidura sagrada del Sumo Sacerdote de Israel, es mucho más que un simple artefacto histórico. En su corazón, llevaba un pectoral con doce piedras preciosas, un mecanismo de consulta divina llamado el Urim y Tumim, y dos hombreras de ónice. Esta vestimenta no solo identificaba al sacerdote, sino que era una profecía tangible que señalaba directamente a la soberanía de Dios y a la obra de Jesucristo.
Representación Constante: Al entrar en el Lugar Santo, el Sumo Sacerdote llevaba al pueblo de Israel cerca de su corazón (Éxodo 28:29). Las piedras actuaban como un "memorial" o un recuerdo continuo ante Dios de Su pacto con Su pueblo.
La Carga en los Hombros: Las dos piedras de ónice en las hombreras simbolizaban que el sacerdote cargaba el peso y la responsabilidad del pueblo con su fuerza (Éxodo 28:12).
La Conexión con el Carácter de Dios
Este simbolismo resuena con los atributos de Dios:
Omnisciencia (Jeremías 17:10): Dios no necesita las piedras para recordar. Él declara: "Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón". Las piedras son un recordatorio para el pueblo del conocimiento íntimo que Dios tiene de cada tribu.
Omnipresencia (Salmos 139:7-8): Aunque el sacerdote entraba a un lugar físico de presencia, Dios está en todo lugar. "¿A dónde me iré de tu Espíritu, o a dónde huiré de tu presencia?". El pectoral garantizaba que el pueblo, a través de su representante, estaba siempre en Su presencia.
2. 🔮 El Urim y Tumim: Luces para el Juicio y la Dirección
Dentro del pectoral estaban el Urim ("Luces") y el Tumim ("Perfecciones"). No sabemos cómo se veían, pero sí sabemos para qué servían:
Guía Divina: Eran el medio autorizado por Dios para consultar Su voluntad en asuntos cruciales para el pueblo (Números 27:21). Daban respuestas de "sí" o "no", o revelaban la inocencia/culpabilidad.
Juicio y Verdad: Su nombre mismo, Luces y Perfecciones, apuntaba a la necesidad de la revelación de la Verdad Absoluta para tomar decisiones justas.
3. 👑 Cristo: El Sumo Sacerdote Perfecto (El Cumplimiento de la Sombra)
La verdadera conexión entre el Efod y los versículos bíblicos se encuentra al ver a Jesús como el Sumo Sacerdote Eterno (Hebreos 7:24).
Sombra (El Efod y Sacerdote Aarónico)
Realidad (Jesucristo)
Conexión Bíblica
Carga temporal del pueblo (en hombreras).
Sostenimiento infinito y eterno con Su gran poder.
La duodécima piedra del pectoral, el Jaspe (asignada a Benjamín), es el clímax de la profecía. En Apocalipsis 21:11-18, el Jaspe no solo es un cimiento de la Nueva Jerusalén, sino que describe la gloria de Dios mismo y la muralla de la Ciudad.
Esto significa: El plan de Dios no era solo "recordar" a Su pueblo, sino llevarlo a un lugar donde su existencia misma (simbolizada por las 12 piedras/tribus) estuviera inmersa en la gloria y la seguridad inquebrantable de Dios (simbolizada por el Jaspe).
Conclusión
El Efod era un mapa profético. Nos muestra a un Dios que conoce, carga y se preocupa por Su pueblo, y que proveyó el medio perfecto para estar en Su presencia: Jesucristo. Bajo el Nuevo Pacto, ya no necesitamos piedras o un velo; tenemos acceso confiado al trono de la gracia, llevando la presencia de nuestro Sumo Sacerdote en nuestros propios corazones.
Proverbios 26:28 Reina-Valera 1960 28 La lengua falsa atormenta al que ha lastimado, y la boca lisonjera hace resbalar.
Hablemos Palabras de Amor, Fe y Esperanza.
“La lengua falsa atormenta al que ha lastimado” el mentiroso hace su destrucción sin una pizca de simpatía hacia los demás, no siente pena por los demás, por lo que él mismo aplasta al hablar mal de ellos con chismes y mentiras. Mentir es un acto de odio porque destruyen a quien es engañado.
“La boca lisonjera hace resbalar” la adulación es otra forma en que la lengua mentirosa trae la ruina, construye orgullo y manipula a los demás con fines engañosos. El amor por ser halagado es una enfermedad, es un deseo inmoderado de alabanza, que nos hace creer todo lo que dice el adulador.
Aprendamos que, la lengua falsa y la boca lisonjera pueden causar mucho daño en la vida de las personas y en la nuestra, es por eso que debemos ser cuidadosos con nuestras palabras y lo que escuchamos, debemos buscar siempre la verdad y la transparencia en nuestra relación con Dios y con nuestro prójimo.
Como hijos de Dios, recordemos que las palabras que usamos revelan lo que somos, que pueden crecer y florecer en amor y comprensión o convertirse en espinas de dolor y conflicto. Por lo tanto, tomemos el compromiso de ser portadores de amor y esperanza compartiendo la Palabra de Dios, y no de odio, dolor y destrucción. Yo lo haré, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.