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viernes, 16 de mayo de 2025

Vive con entusiasmo y esperanza


Se帽or, te glorifico por tu obra, por tu creaci贸n, por tu providencia. Te sirvo con entusiasmo, con pasi贸n, con dedicaci贸n. Te sigo con esperanza, con confianza, con perseverancia.

Te pido que me llenes de tu Esp铆ritu, de tu fuego, de tu unci贸n. Que me ayudes a vivir con entusiasmo, con ilusi贸n, con optimismo. Que me ense帽es a esperar con paciencia, con tranquilidad, con seguridad.

Que me libres de la apat铆a, de la desilusi贸n, de la desesperaci贸n. Que me fortalezcas con tu poder, con tu valor, con tu victoria. Que me renueves con tu promesa, con tu consuelo, con tu salvaci贸n. Que me acompa帽es en cada sue帽o, en cada proyecto, en cada meta.

Que me hagas m谩s como t煤, m谩s alegre, m谩s valiente, m谩s fiel. Am茅n.



jueves, 15 de mayo de 2025

Proverbios :: Vivir en Integridad Trae Bendici贸n.

Cita B铆blica del d铆a de hoy: Proverbios 20:7.

Proverbios 20:7 Nueva Traducci贸n Viviente
7 Los justos caminan con integridad; benditos son los hijos que siguen sus pasos. 


Vivir en Integridad Trae Bendici贸n.


La integridad, seg煤n el diccionario, es la cualidad de ser honesto y tener un comportamiento moralmente s贸lido, es decir, decir la verdad, cumplir nuestras promesas y llevar una vida justa. En la Biblia, caminar en integridad es obedecer a Dios, ser fieles y vivir conforme a Su Palabra, en santidad aunque nadie nos vea.   

Los que caminan en integridad son justos y sus hijos son dichosos despu茅s de ellos, porque hay grandes bendiciones para los 铆ntegros. Como padres tenemos la bendici贸n y la responsabilidad de ense帽ar a nuestros hijos, valores y principios b铆blicos para que los vivan en su vida.  

Al caminar en integridad estamos dando un poderoso mensaje y una vida de ejemplo a nuestros hijos, y nada hay m谩s poderoso que un buen ejemplo. Si, como padres, caminamos en integridad, bendecimos a nuestra familia m谩s que si les heredamos muchos bienes materiales.  

Un hijo de Dios deja a sus hijos su ejemplo y reputaci贸n como una mina de oro. Nuestra integridad puede ser el medio de Dios para que nuestros hijos sean salvos, si pueden ver en nosotros la verdadera fe y el ejemplo de una vida transformada. Oremos para que Dios alcance a nuestra familia. Yo lo har茅, Y ¿T脷?, Te lo dejo de tarea.


 

Dam贸n y Pitias

 

Esta historia transcurre en la ciudad-estado siciliana de Siracusa, en el siglo IV antes de Cristo. El orador romano Cicer贸n nos cuenta que Dam贸n y Pitias eran seguidores del filosofo Pit谩goras. 

 A煤n hoy, su historia es ejemplo de la amistad sin reservas que brinda todos los motivos para la confianza y no deja margen para la duda. Dam贸n y Pitias hab铆an sido excelentes amigos desde la infancia. Cada cual confiaba en el otro como en un hermano, y cada cual sab铆a en su coraz贸n que ser铆a capaz de todo por su amigo. Con el tiempo lleg贸 el momento de demostrar la hondura de su devoci贸n. Sucedi贸 de esta manera.

 Dionisio, el monarca de Siracusa, se fastidi贸 cuando oy贸 los discursos que pronunciaba Pitias. El joven estudioso dec铆a al p煤blico que ning煤n hombre deb铆a ejercer poder ilimitado sobre otro, y que los tiranos eran reyes injustos. En un arrebato de ira, Dionisio convoc贸 a Pitias y su amigo. 

- ¿Qui茅nes creen que son para sembrar el descontento entre la gente? - pregunt贸. 

- Yo s贸lo digo la verdad - respondi贸 Pitias -. No puede haber nada de malo en ello.

- ¿Y tu verdad sostiene que los reyes tienen demasiado poder y que sus leyes no son buenas para sus s煤bditos ? 

- Si un Rey ha tomado el poder sin autorizaci贸n del pueblo, eso es lo que yo dir铆a. - Estas palabras son traici贸n - grit贸 Dionisio

 -. Est谩s conspirando para derrocarme. Retr谩ctate de tus palabras, o enfrenta las consecuencias. - No me retractar茅

 - respondi贸 Pitias. - Entonces morir谩s. ¿ Tienes un 煤ltimo pedido ?

 - S铆. D茅jame ir a casa para despedirme de mi esposa y mis hijos, y para poner mis cosas en orden. 

- Veo que no s贸lo crees que soy injusto, sino que adem谩s soy est煤pido 

-ri贸 desde帽osamente Dionisio 

-. Si te dejo salir de Siracusa, no volver茅 a verte. - Te har茅 un juramento.

 - ¿ Qu茅 clase de juramento podr铆as hacer que me indujera a creer que regresar谩s?

 - pregunt贸 Dionisio. En ese momento Dam贸n, que hab铆a permanecido en silencio, se adelant贸. 

- Yo ser茅 su garant铆a - dijo 

-. Ret茅nme en Siracusa, como prisionero, hasta el regreso de Pitias. Nuestra amistad es bien conocida. Puedes tener la certeza de que Pitias regresar谩 mientras me tengas aqu铆. Dionisio estudi贸 en silencio a ambos amigos.

 - Muy bien - dijo al fin-. Pero si deseas tomar el lugar de tu amigo, debes estar dispuesto a aceptar su sentencia si 茅l rompe su promesa. Si Pitias no regresa a Siracusa, morir谩s en su lugar. 

- 脡l mantendr谩 su palabra - respondi贸 Dam贸n 

-. No tengo la menor duda de ello. Pitias obtuvo autorizaci贸n para irse por un tiempo, y Dam贸n fue a dar a la c谩rcel. Al cabo de varios d铆as, como Pitias no aparec铆a, Dionisio no pudo con su curiosidad y fue a la prisi贸n para ver si Dam贸n se arrepent铆a del trato que hab铆a hecho.

- ¿Y tu verdad sostiene que los reyes tienen demasiado poder y que sus leyes no son buenas para sus s煤bditos ?

 - Si un Rey ha tomado el poder sin autorizaci贸n del pueblo, eso es lo que yo dir铆a. - Estas palabras son traici贸n 

- grit贸 Dionisio

 -. Est谩s conspirando para derrocarme. Retr谩ctate de tus palabras, o enfrenta las consecuencias. - No me retractar茅 - respondi贸 Pitias. 

- Entonces morir谩s. ¿ Tienes un 煤ltimo pedido ? 

- S铆. D茅jame ir a casa para despedirme de mi esposa y mis hijos, y para poner mis cosas en orden. - Veo que no s贸lo crees que soy injusto, sino que adem谩s soy est煤pido 

-ri贸 desde帽osamente Dionisio -. Si te dejo salir de Siracusa, no volver茅 a verte. 

- Te har茅 un juramento. - ¿ Qu茅 clase de juramento podr铆as hacer que me indujera a creer que regresar谩s? - pregunt贸 Dionisio. En ese momento Dam贸n, que hab铆a permanecido en silencio, se adelant贸. 

- Yo ser茅 su garant铆a - dijo -. Ret茅nme en Siracusa, como prisionero, hasta el regreso de Pitias. Nuestra amistad es bien conocida. Puedes tener la certeza de que Pitias regresar谩 mientras me tengas aqu铆. Dionisio estudi贸 en silencio a ambos amigos. 

- Muy bien - dijo al fin-. Pero si deseas tomar el lugar de tu amigo, debes estar dispuesto a aceptar su sentencia si 茅l rompe su promesa. Si Pitias no regresa a Siracusa, morir谩s en su lugar. 

- 脡l mantendr谩 su palabra - respondi贸 Dam贸n -. No tengo la menor duda de ello. Pitias obtuvo autorizaci贸n para irse por un tiempo, y Dam贸n fue a dar a la c谩rcel. Al cabo de varios d铆as, como Pitias no aparec铆a, Dionisio no pudo con su curiosidad y fue a la prisi贸n para ver si Dam贸n se arrepent铆a del trato que hab铆a hecho.

- Tu tiempo se est谩 acabando - se mof贸 el monarca de Siracusa -. Ser谩 in煤til pedir piedad. Fuiste un necio en confiar en la promesa de tu amigo. ¿ De veras cre铆ste que sacrificar铆a su vida por ti o por cualquier otro ? 

- S贸lo ha sufrido una demora 

- respondi贸 Dam贸n sin inmutarse 

-. Los vientos le han impedido navegar, o tal vez ha sufrido un accidente en la carretera. Pero si es humanamente posible, 茅l regresar谩 a tiempo. Creo en su virtud tanto como en mi existencia. Dionisio se asombr贸 de la confianza del prisionero. 

- Veremos - dijo, y dej贸 a Dam贸n en su celda. Lleg贸 el d铆a fatal. Dam贸n fue sacado de la prisi贸n y conducido ante el verdugo. Dionisio lo salud贸 con una sonrisa socarrona. 

- Parece que tu amigo no ha llegado - ri贸 -. ¿Qu茅 piensas ahora de 茅l ? - Es mi amigo - respondi贸 Dam贸n 

-. Conf铆o en 茅l. Y mientras hablaba, las puertas se abrieron y Pitias entr贸 tambale谩ndose. Estaba p谩lido y magullado, y apenas pod铆a hablar de cansancio. Se arroj贸 en brazos de su amigo. - Est谩s a salvo, loados sean los dioses 

- jade贸 -. Parece que los hados conspiraban contra nosotros. Mi barco naufrag贸 en una tormenta, y luego me atacaron salteadores. Pero me negu茅 a abandonar mis esperanzas, y logr茅 llegar a tiempo. Estoy dispuesto a cumplir mi sentencia de muerte. Dionisio qued贸 at贸nito al o铆r estas palabras, y sus ojos y su coraz贸n se abrieron. Era imposible resistir el poder de semejante constancia. - La sentencia queda revocada 

- declar贸 

-. Nunca cre铆 que tanta fe y lealtad pudieran existir en la amistad. Me has demostrado cu谩n equivocado estaba, y es justo que seas recompensado con tu libertad. Pero a cambio os pedir茅 un gran servicio. 

- ¿A qu茅 te refieres? 

- preguntaron los amigos.

 - Ens茅帽enme a formar parte de una amistad tan noble

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