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viernes, 23 de mayo de 2025

Proverbios :: Hay Verdadera Riqueza en la Palabra de Dios.

 Cita Bíblica del día de hoy: Proverbios 20:15.

Proverbios 20:15 Reina-Valera 1960
15 Hay oro y multitud de piedras preciosas; más los labios prudentes son joya preciosa. 

Hay Verdadera Riqueza en la Palabra de Dios.

La imagen que se nos presenta, es de una gran pila de oro y piedras preciosas, tantas que nos impresiona su gran valor. Aquí se mencionan el oro y las piedras preciosas como símbolo de riqueza, que desde tiempos antiguos y en la actualidad siguen siendo valorados por la sociedad, como muy valiosos.

Sin embargo, el versículo nos enseña que hay algo más valioso que estas cosas materiales: las palabras prudentes y quienes poseen labios prudentes. Las palabras que usamos, son valiosas, ya que por medio de ellas, nos comunicamos con los demás y con Dios y, transmitimos nuestros sentimientos.

Es por eso que, debemos poner atención no solo a lo que decimos, sino también a cómo lo decimos. Si pensamos antes de hablar, puede marcar la diferencia en la forma en que son recibidas nuestras palabras, además de que deben ser prudentes, verdaderas y amables, dando testimonio de que somos hijos de Dios.  

Las Palabras de Sabiduría están escritas en la Palabra de Dios, es decir, en la Biblia, quien la estudia y la aplica a su vida, tiene una gran riqueza para compartir. No se trata de ser diplomáticos, sino de compartir la riqueza de la verdad de Dios. Yo lo haré, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.



El verdadero valor del anillo



Hacia el Siglo XII el maestro Agbar era reconocido por todos en Medina por su sabiduría.

A él concurrían muchos en busca de consejo y aliento. Yozzef hizo un largo viaje para llegar a la casa del Maestro y al llegar su turno le dijo:

- "Maestro Agbar, siento que la vida me da menos de lo que merezco...se que debería estar mejor, ser más feliz, poseer más riquezas y sin embargo mi vida es mediocre y en el fondo poco placentera..."

- "Bien, bien..." -contestó el maestro- "Mira... en estos momentos tengo un problema yo, así que te pido tu ayuda para resolverlo y luego podremos seguir con lo tuyo".

Yozzef se sintió sorprendido de que el maestro no tomase en cuenta su pregunta y le saliese con esta respuesta, pero no pudo menos que decir:

- "¿Qué necesita, maestro?"

- "Tengo que vender urgente este anillo por no menos de UNA moneda de oro... te pido que tomes tu caballo, vayas al mercado y lo vendas...pero NO ACEPTES MENOS de una moneda de oro!!"

Dicho esto, tomó el anillo de su dedo y se lo entregó a Yozzef quién 

-bastante molesto, para qué negarlo- subió a su caballo y se dirigió al mercado a cumplir el encargo.

Una vez en el mercado Yozzef ofreció a la gente que pasaba el anill pidiendo el precio que el maestro le había indicado.

No consiguió más que burlas de la gente...

- "Una moneda de oro por ese anillo!!!, Muchacho, tú sí que estás loco...te ofrezco tres de cobre y esta daga..."

La mejor oferta que recibió la obtuvo de una dama de buen aspecto quién envió su criado para que ofreciese una moneda de plata.

Horas después y ya cuando el mercado empezaba a cerrar, Yozzef agotado por el esfuerzo y totalmente decepcionado de tan ridículo encargo optó por regresar a la casa del Maestro.

En el viaje de regreso incluso pensó para sus adentros:

- "¿Será realmente Agbar tan buen maestro y sabio como se dice?... o sólo un viejo ñoño y ambicioso que pretende una moneda de oro por este pedazo de lata si valor?"

Al llegar dijo -con cierto tono de molestia en su voz - 

- "Agbar...me desgañité en el mercado ofreciendo este anillo a todos los que pasaron, pero lo máximo que obtuve fue la oferta de UNA moneda de plata..."

- "Aha ?..." -dijo el maestro casi sin mirarlo a Yozzef- "...entonces hazme otro favor. Ve a la casa de Joyero Real que está frente a la Mezquita y dile a él que te indique el valor del anillo...pero NO SE LO VENDAS te ofrezca lo que te ofrezca...¿has entendido ?

Allí partió Yozzef a cumplir el nuevo encargo, decepcionado y con la sensación de que el viejo lo tomaba como un sirviente y para peor, no había prestado aún ninguna atención a su consulta.

Al llegar al sitio indicado encontró al Joyero Real casi a punto de cerrar su negocio, con algunos ruegos consiguió que entrase nuevamente y analizase el anillo.

- "Y cuánto cree que puede valer esto ?" -preguntó Yozzef, convencido de antemano del escaso valor de la pretendida joya.

- "Bueno...la verdad es que...yo diría..." -titubeaba el Joyero Real mientras miraba el anillo desde todos sus ángulos- "...digamos que podría llegar a valer unas setenta monedas de oro...pero bueno, dado tu apuro yo podría pagarte YA alrededor de cincuenta...cincuenta y tres máximo..."

La mandíbula de Yozzef cayó dando a su rostro una estúpida imagen e impidiéndole articular palabra alguna.

Esto sin duda fue tomado por el Joyero como una hábil estrategia de regateo, ya que sin darle tiempo a recuperarse le dijo.

- "Esta bien, está bien...veo que eres un duro negociante, pero no tengo forma de conseguir más de sesenta y dos monedas de oro en este instante..."

Yozzef sin poder articular palabra aún, logró recuperar el anillo de la mano del Joyero -que se resistía a soltar la joya- y regresó a la casa de Agbar.

Al ver su rostro sorprendido Agbar le dijo:

- "Hola Yozzef, ¿qué te ha dicho el Joyero?"

- "Realmente no lo puedo creer...cotizó el anillo en 70 monedas de oro y llegó a ofrecerme 62 en ese mismo momento... quiere que regrese y se lo venda?"

- "No, Yozzef" -contestó el viejo mientras volvía a colocarse el anillo en su dedo- "conozco el valor del anillo y se trata de una joya más valiosa aún de lo que el pillo del Joyero te la cotizó...este anillo perteneció a Mustafá II ,

el Supremo Sultán, aquí está su sello y cualquier Joyero puede reconocerlo al instante"

- "Pero...no entiendo...¿ y por qué nadie en el mercado llegó a ofrecer más que unas pocas monedas de cobre por él?"

- "Porque, Yozzef, para advertir el valor de ciertas cosas hay que ser un experto. La gente en el mercado a lo sumo podría advertir el brillo del oro o el tamaño de una piedra incrustada, pero ninguno de ellos reconocería el Sello Real en el anillo"

Luego de invitar a Yozzef con un gesto de su mano a sentarse, Agbar prosiguió:

- "Lo mismo ocurre con tu vida...estás esperando que la gente te reconozca...o que el destino te favorezca y no adviertes que el verdadero valor lo da el "sello real" que todos tenemos dentro...regresa y saca provecho de tu vida NO por lo que los demás opinen o te den, sino por el verdadero valor de tu "sello real".


Amanecer en gratitud


Señor, te doy gracias por este nuevo día que me regalas, por la oportunidad de vivir, de amar, de servir y de crecer.

Te pido que bendigas mi vida, mi familia, mi trabajo y todo lo que hago. Ayúdame a ser una persona positiva, alegre, generosa y fiel a ti. Que cada amanecer sea una ocasión para renovar mi fe, mi esperanza y mi compromiso contigo.

Que tu luz ilumine mi camino y tu amor llene mi corazón.

Amén.

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