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viernes, 30 de mayo de 2025

Proverbios :: Descansemos en los Brazos de Nuestro Dios.

Cita Bíblica del día de hoy: Proverbios 20:22.

Proverbios 20:22 Reina-Valera 1960
22 No digas: Yo me vengaré; espera a Jehová, y Él te salvará. 

Descansemos en los Brazos de Nuestro Dios.

La ley del talión es el sentimiento natural del ser humano, aquella que nos permite devolver mal por mal, ojo por ojo y diente por diente, es decir, nos permite vengarnos. La venganza es una palabra vil, pero es una acción peor, no es menos siendo si fue por un delito, daño o lesión sin castigo. 

La ira es una emoción natural que todos experimentamos en algún momento, no es mala en sí misma, lo malo es lo que hacemos con ella. Si permitimos que nos controle, hacemos cosas que lamentamos. La venganza no solo daña a la otra persona, también nos daña a nosotros, nuestras relaciones y nuestra relación con Dios.   

Jesucristo enseña en Mateo 5:38-48 a no regirnos por la enseñanza del “el ojo por ojo” sino a amar a nuestros enemigos, no resistirnos al malo, si alguien nos hiere en la mejilla pongamos la otra, que bendigamos y amemos a nuestros enemigos, orar por ellos, para ser más como nuestro Padre Celestial es. 

El Versículo no dice que esperemos a Jehová, a Dios, y Él nos vengará, sino que Él nos salvará. Esto nos invita a no pensar, planear y ejecutar la venganza o el daño al que nos hizo mal, sino a buscar nuestra defensa y salvación en Dios. Él es nuestro Juez y Protector, nuestra Paz y Seguridad. En Él me refugio Yo, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.



Proverbios :: El Engaño es Abominación a Dios.

Cita Bíblica del día de hoy: Proverbios 20:23.

Proverbios 20:23 Traducción en Lenguaje Actual
23 Dios no soporta dos cosas: que engañes al que te vende, y que engañes al que te compra. 

El Engaño es Abominación a Dios.


En todas las épocas, en todas las sociedades, el engaño siempre ha existido, con la intención deliberada para manipular, ocultar o falsificar la verdad y obtener un beneficio. No es una mentira aislada, sino un plan bien elaborado y una estrategia definida.  

En la época bíblica, las pesas y las medidas eran herramientas esenciales en el comercio, y muchos comerciantes deshonestos engañaban a sus clientes y proveedores con pesas falsas y/o una balanza injusta, que les permitía tener ganancia al dar menos al comprador y recibir más del vendedor. 

Al condenar las pesas falsas, Dios exige de sus hijos honestidad y justicia en el comercio. La injusticia y el engaño son cosas que Dios no soporta. Aunque el uso de pesas falsas parece un problema del pasado, el principio de engañar para obtener beneficios sigue vigente, como también el rechazo de Dios. 

El apóstol Pablo en Efesios 4:22-28. Noé exhorta a que, como hijos de Dios, nos despojemos del viejo hombre viciado de sus deseos engañosos, a renovarnos y vestirnos del nuevo hombre creado por Dios en justicia y santidad de la verdad. Así que, “el que engaña, no engañe más” (énfasis mío). Vivamos en Justicia y Santidad de la Verdad. Yo lo haré, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.



La galletita



Una chica estaba aguardando su vuelo en una sala de espera de un aeropuerto. Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete con galletitas.

Se sentó en una sala del aeropuerto para poder descansar y leer en paz.

Asiento de por medio, se ubicó un hombre que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellos quedaron las galletitas. Cuando ella tomó la primera, el hombre también tomó una.

Ella se sintió indignada, pero no dijo nada. Apenas pensó: 

Qué descarado; si yo estuviera más dispuesta, hasta le daría un golpe para que nunca más se le olvide!".

Cada vez que ella tomaba una galletita, el hombre también tomaba una.

Aquello la indignaba tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar.

Cuando quedaba apenas una galletita, pensó: "¿Qué hará ahora este abusador?".

Entonces, el hombre dividió la última galletita y dejó una mitad para ella.

Ah! No!. . . Aquello le pareció demasiado! ! ¡Se puso a bufar de la rabia!.

Cerró su libro y sus cosas y se dirigió al sector del embarque. 

Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletitas. . .intacto, cerradito.

Enseñanzas Bíblicas en "La Galletita"

La historia de "La Galletita" resuena con varias enseñanzas bíblicas profundas, ofreciendo lecciones sobre cómo percibimos a los demás y cómo respondemos a las situaciones.

No juzgar a los demás (Mateo 7:1-5)

La enseñanza más evidente es la advertencia contra el juicio apresurado y las suposiciones. La mujer en la historia juzga al hombre sin conocer los hechos, asumiendo lo peor de sus intenciones. Esto se alinea directamente con pasajes como Mateo 7:1-5: "No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?"

La mujer estaba tan enfocada en la "paja" (la supuesta grosería del hombre) que no se dio cuenta de la "viga" en su propio ojo (sus propias galletas intactas). Esta historia es una paráfora perfecta de cómo nuestras percepciones pueden ser engañosas y cómo nuestros propios errores pueden pasar desapercibidos mientras criticamos a otros.

Humildad y auto-reflexión (Filipenses 2:3-4)

La historia también subraya la importancia de la humildad y la auto-reflexión. Si la mujer hubiera considerado la posibilidad de que ella estuviera equivocada o que el hombre estaba actuando con bondad, su reacción habría sido muy diferente. En lugar de eso, su orgullo y suposiciones la llevaron a la ira.

La Biblia nos anima a la humildad, como en Filipenses 2:3-4: "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a sí mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros." 

La mujer estaba tan centrada en su propia indignación que no pudo considerar la perspectiva del hombre o la posibilidad de que él le estuviera mostrando una cortesía.

Generosidad y hospitalidad (Romanos 12:13, Hebreos 13:2)

Aunque no es el foco principal, la historia, al final, revela un acto de generosidad y hospitalidad por parte del hombre. Sin que la mujer lo supiera, él estaba compartiendo sus propias galletas con ella. Esto resuena con los principios bíblicos de compartir y ser hospitalario, incluso con extraños.

Romanos 12:13 nos dice: "Compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad." Y Hebreos 13:2 añade: "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles." La historia nos recuerda que a veces, aquellos que creemos que nos están ofendiendo, en realidad podrían estar actuando con bondad inesperada, invitándonos a ser más receptivos y menos rápidos para condenar.

En resumen, "La Galletita" sirve como un poderoso recordatorio de que la forma en que interpretamos las acciones de los demás a menudo dice más sobre nosotros mismos que sobre ellos. Nos insta a la reflexión, la humildad y la precaución antes de emitir juicios. La historia de "La Galletita" está llena de enseñanzas que resuenan profundamente con principios bíblicos, especialmente en lo que respecta al juicio, la humildad, la perspectiva y la generosidad.


No juzgar a los demás

La enseñanza más evidente es la advertencia de no juzgar a los demás precipitadamente. La mujer en la historia está tan inmersa en su propia suposición de que el hombre le está robando las galletas, que su juicio la ciega a la realidad. Esto se alinea directamente con pasajes bíblicos como:

  • Mateo 7:1-5: "No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados; y con la medida con que medís, os será medido. ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano." La mujer ve la "paja" en el hombre (su aparente descaro), sin darse cuenta de la "viga" en su propio ojo (su error de percepción y su falta de humildad).
  • Romanos 2:1: "Por tanto, eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo." Al final, la mujer se da cuenta de que ella era la que estaba equivocada, lo que la condena a sí misma por su juicio inicial.

Humildad y auto-reflexión

La historia también subraya la importancia de la humildad y la auto-reflexión. La mujer no se detiene a considerar que podría estar equivocada o que podría haber una explicación diferente a la que ella asumía. Si hubiera tenido un momento de humildad, la situación podría haber sido diferente. Las Escrituras nos instan a:

  • Filipenses 2:3-4: "Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, considerando cada uno a los demás como superiores a sí mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros." La falta de humildad de la mujer le impidió ver la situación desde la perspectiva del otro.
  • Proverbios 18:13: "Al que responde antes de oír, le es fatuidad y oprobio." La mujer respondió (con su indignación interna) antes de tener todos los hechos.

La importancia de la perspectiva

A menudo, nuestra percepción de una situación está distorsionada por nuestras emociones, prejuicios o falta de información. La Biblia nos anima a buscar una perspectiva justa y sabia:

  • Proverbios 28:26: "El que confía en su propio corazón es necio; mas el que camina en sabiduría será librado." La mujer confió en su primera impresión y en sus sentimientos, lo que la llevó a una conclusión errónea.
  • Juan 7:24: "No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio." La mujer juzgó completamente por las apariencias.

Generosidad y hospitalidad

Aunque no es el foco principal, la historia termina revelando la generosidad del hombre. Sin decir una palabra, compartió sus galletas con alguien a quien percibía como necesitado, incluso cuando la otra persona estaba indignada. Esto resalta el llamado bíblico a:

  • Romanos 12:13: "Compartid las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad."
  • Hebreos 13:2: "No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles." Aunque no eran ángeles, el hombre mostró una amabilidad inesperada.

En resumen, "La Galletita" es una poderosa parábola moderna que nos enseña a ser cautelosos con nuestros juicios, a practicar la humildad, a considerar otras perspectivas y a reconocer la generosidad de los demás, incluso cuando no la esperamos.

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