La misión del cristianismo evangélico se centra fundamentalmente en lo que se conoce como la
Gran Comisión, tal como se describe en los evangelios, especialmente en Mateo 28:19-20.
Proverbios 23:7 Reina-Valera 1960 7 porque cuál es su pensamiento en su corazón, tal es él. Come y bebe te dirá; más su corazón no está contigo.
Por sus Pensamientos los Conoceréis.
Esté versículo hace referencia a no aceptar la invitación del avaro ni a codiciar sus manjares (V. 6), ya que ellos nos invitan a compartir una cena o una bebida, pero en realidad no tienen una verdadera intención de amistad y compañía, por lo que, debemos evaluar con cuidado las intenciones detrás de las palabras.
La verdadera intención de una persona no se encuentra en lo que dice, sino en lo que realmente piensa en su corazón. Muchas veces nos dejamos llevar por la apariencia de las cosas, que nos olvidamos de evaluar el pensamiento y la verdadera intención, que nos vemos envueltos en situaciones desagradables.
También, este versículo nos invita a probar la sinceridad de la otra persona, afirmando un principio de amplia aplicación: “no conoces a una persona hasta conocer sus pensamientos”. Nosotros no los conocemos, pero Dios los conoce por completo, porque conoce todos sus pensamientos.
Pero, qué hay de nosotros, qué tan sinceros y transparentes somos ante Dios y los demás, quizás podemos ocultar nuestras intenciones y/o engañar a las personas, pero no a Dios, Él nos conoce perfectamente, conoce nuestras intenciones cuando nos acercamos a Él, no lo podemos engañar y aun así nos ama. Un hijo de Dios es sincero y transparente en sus pensamientos y sus intenciones. Te lo dejo de tarea.
Proverbios 23:6 Reina-Valera 1960 6 No comas pan con el avaro, ni codicies sus manjares;
No Avaros ni Codiciosos sino Generosos.
Lo primero que hay que tener en claro es qué es un avaro. La avaricia es un apego excesivo a las riquezas y bienes materiales, sin tener el mínimo deseo de gastarlo o compartirlo. El avaro se obsesiona con el dinero que no le importa sacrificar relaciones y valores por conseguirlo.
El versículo también nos previene contra la codicia, que es un pecado común en la sociedad actual, esta no lleva a desear cosas que no tenemos, a envidiar a los demás por lo que tienen, y a buscar tener más sin importar cómo obtengamos, si es por medio lícitos o no, si es o no pecado.
Recordemos que, nuestra satisfacción personal no está en las posesiones materiales, sino en nuestra relación con Dios y con los demás. Por lo tanto, no seamos avaros que acumulamos riquezas y no las usamos, si Dios nos bendice con bienes materiales, debemos usarlas para bendecir a otros como buenos mayordomos de Dios.
Tampoco seamos codiciosos, porque la codicia no solo es un pecado, también es una fuerza peligrosa en nuestra vida que nos aleja de Dios y de su voluntad. Un hijo de Dios se aleja de la avaricia y la codicia, para darse un banquete de amor y generosidad que Dios nos ofrece para ser de bendición. Yo lo haré, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.
Proverbios 23:4 Reina-Valera 1960 4 No te afanes por hacerte rico; sé prudente, y desiste.
Apreciar, Disfrutar, Compartir y Agradecer.
En este versículo se nos insta a no afanarnos por buscar riquezas materiales, es una advertencia sobre la codicia que nos distrae de lo que verdaderamente importa en la vida. No es que esté mal desear tener un poco más para nuestro bien, sino que no hagamos de las riquezas materiales nuestra única meta en la vida.
¿Qué es ser rico? Para algunos, la riqueza se define por la gran cantidad de bienes y dinero que poseemos, otros ven la riqueza en términos de felicidad, amor y bienestar emocional y espiritual. Por lo tanto, aquí podemos estar hablando de un todo, pero con la prudencia de no afectar nuestra salud y familia.
Ser prudentes significa actuar con precaución, sensatez y sabiduría y es un reto continuo. Recordemos que la verdadera riqueza no se mide por la cantidad de dinero que tenemos, sino por la calidad de vida, por las relaciones significativas que tenemos en la familia, con otras personas y sobre todo, con Dios.
La codicia es un rasgo común y natural, y es muy fácil dejarse llevar por la vida moderna, donde los bienes materiales parecen ser la medida del éxito. Un hijo de Dios aprecia y disfruta lo que tiene con agradecimiento a Dios porque sabe que todo proviene de Él y vive con contentamiento. Yo quiero apreciar, disfrutar, compartir y agradecer a Dios por todo lo que Él me da, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.