La misión del cristianismo evangélico se centra fundamentalmente en lo que se conoce como la
Gran Comisión, tal como se describe en los evangelios, especialmente en Mateo 28:19-20.
📖 “Porque por gracia son salvos por medio de la fe; y esto no de ustedes pues es don de Dios. No es por obras, para que nadie se gloríe.” (Efesios 2:8-9)
⛪ La iglesia existe gracias a la gracia de Dios que nos reconcilió con Él en Cristo. No somos salvos por obras, méritos ni apariencias religiosas, sino por el sacrificio de Jesús. En un tiempo marcado por la superficialidad y el culto a la imagen, se olvida que la salvación tuvo un precio infinito. La gracia transforma nuestra vida, nos da paz con Dios y nos reconcilia con los demás. Vivir en esa gracia es reflejar su gloria cada día, reconociendo que todo es por Él y para Él.
Proverbios 24:21-22 Nueva Biblia Viva. 21 Hijo mío, teme al Señor y honra al rey, y no te juntes con los rebeldes. 22 Porque de repente les vendrá el desastre; ¡y quién sabe cuál será el castigo del Señor y del rey!
Ser Sabio, es Temer a Dios y a las Autoridades.
El rey Salomón nos insta a temer tanto a Dios como al rey. Con frecuencia “temer” lo entendemos como tener miedo, pero en este caso, se refiere a tener un profundo respeto, reverencia y obediencia a Dios y a las autoridades terrenales, independientemente si es una monarquía (rey) o un gobierno democrático (Presidente).
Debemos temer a Dios primero, ser obedientes a Él. Cuando tememos a Dios, reconocemos Su Autoridad, Grandeza, Poder, Santidad, Soberanía, etc., y aceptamos su voluntad por encima de la nuestra, aceptamos seguir Sus caminos y, por fe, aceptamos a Jesucristo como nuestro Señor (Rey) y Salvador.
También debemos honrar y temer al rey, a las autoridades que nos gobiernan, obedecer las leyes para mantener el orden, la sana convivencia y proteger a cada ciudadano. Obedecer a las autoridades es un mandato que Pablo escribe en la carta a los romanos 13:1-7.
Juntarnos con los que se rebelan contra Dios y autoridades, nos traerá calamidades a nuestra vida, no sabemos las consecuencias que sufriremos. Un Hijo de Dios, por testimonio y sabiduría, teme a Dios y a sus autoridades. Yo lo haré, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.
Proverbios 24:19-20 Reina-Valera 1995 19 No te juntes con los malignos ni envidies a los malvados, 20 porque para el malo no habrá buen fin: ¡la lámpara de los malvados se apagará.
Esperanza Eterna para un Buen Final.
Una de las enseñanzas de este versículo, es el consejo a no juntarnos con los malignos ni envidiemos a los malvados. Los malignos son personas crueles y malvadas, su maldad es innata en su ser, son rebeldes y desafían a Dios. La envidia nos lleva a desear lo que otros tienen y a hacer lo que sea para tenerlo.
La traducción “no juntarnos” es muy leve, “No te enfurezcas con los malhechores ” es más exacto, por su descaro a hacer el mal. No debemos envidiar su aparente éxito, que nos se nos antoje su prosperidad, para no imitar sus acciones que nos alejan del camino de la sabiduría y la santidad que Dios nos pide.
“La lámpara de los malvados se apagará” esto habla de la muerte que le espera al impío tanto en esta vida como en la siguiente. Cualquier bien que gocen en esta vida será lo mejor que tendrán, porque no tienen esperanza para el futuro, no serán felices, ni tendrán esperanza de vida eterna.
Un hombre en su lecho de muerte dijo: “doy mi cuerpo al polvo, y mi alma al “gran tal vez”, voy a dar un salto en la oscuridad”. Y sí fue un salto a la oscuridad eterna. Pero un hijo de Dios, se aparta del mal, no envidia a los pecadores y vive conforme a la voluntad de Dios, tiene esperanza en esta vida y en la siguiente que será eterna junto a Dios. Yo ya tengo esta esperanza, Y ¿TÚ?, Te lo dejo de tarea.